
En el casco viejo de Cáceres me llamó la atención y le dí caza con este disparo. Meses después, enredando en la red encontré esta leyenda: " un conquistador aventurero y ya mayor, se casó con una joven dama y vivían en un palacio. Él, celoso por guardar la belleza de su mujer, decidió que en su ausencia ella permaneciera encerrada en el palacio. En uno de sus viajes, y harto de las quejas de su mujer, le compró un mono para que entretuviese sus horas de tedio. Pero la mujer ya había encontrado otros entretenimientos entre las cuatro paredes cerradas con llave de doble vuelta que constituía su casa. Así que el mono compartió la tarea de entretener a la señora con un criado. En esta situación, y en ausencia del marido, la dama tuvo un precioso niño que despertó las iras y celos del mono. En un ataque de rabia cogió al niño y lo mató, haciendo luego lo mismo con todos los habitantes de la casa menos con la dama. Esta murió ahogada en sus propios gritos. El conquistador, al volver, hizo esculpir en forma de gárgola su propia imagen, la de su mujer enloquecida y la del mono, esta vez encadenado a la escalera".